Los Sospechosos Habituales
¿Qué te está pasando?
- Adam Smith — Lo recuerdan como el padre del egoísmo económico, y su primer libro trata de la compasión.
- Adler — Fue del círculo de Freud y se fue dando un portazo. Hoy la mitad de la autoayuda que lees es suya sin saberlo.
- Albert Ellis — Para quitarse el miedo a hablar con mujeres, a los diecinueve se propuso platicar con más de cien desconocidas en un jardín botánico en un mes. La única que aceptó una cita no llegó, y el miedo se le quitó.
- Arendt — Escribió el libro más incómodo del siglo sobre el mal y perdió a la mitad de sus amigos por dos palabras.
- Aristófanes — Se burló de Sócrates en una comedia, y Platón escribió después que esa burla ayudó a llevarlo a juicio.
- Aristóteles — Fue tutor de Alejandro Magno y quedó fuera de dirigir la escuela de Platón, donde estudió veinte años, probablemente por ser extranjero.
- Barthes — Escribió el libro más citado sobre el enamoramiento, y murió atropellado por una camioneta de lavandería al salir de un almuerzo con François Mitterrand.
- Bergson — Ganó el Nobel de Literatura sin escribir una novela, y una conferencia suya en Nueva York atascó el tráfico de Broadway.
- Borgmann — Pasó su carrera en Montana preguntándose qué perdimos cuando la calefacción central reemplazó a la chimenea.
- Brené Brown — Investigaba la vergüenza, dio una charla sobre la vulnerabilidad en Houston y al día siguiente quería que nadie la viera. Hoy suma decenas de millones de reproducciones.
- Buber — Un joven fue a verlo en plena crisis. Buber lo atendió amable, pero sin estar de verdad ahí, y poco después se enteró de que había muerto. Contó que ese día le cambió la manera de entender el encuentro con otro.
- Buda — Nació príncipe y su padre lo encerró en un palacio para que nunca viera el sufrimiento. Funcionó hasta que salió a la calle.
- Byung-Chul Han — Llegó a Alemania a los veintidós sin hablar alemán y con la excusa de estudiar metalurgia. Iba a estudiar filosofía y no se lo dijo a su familia.
- C.S. Lewis — El autor de Narnia pasó quince años sin creer en Dios, y escribió su libro más honesto cuando se le murió la esposa.
- Camus — Escribió que la vida no tiene sentido y murió en un choque con el boleto de tren sin usar en el bolsillo.
- Chalmers — En 1998 apostó una caja de vino a que la ciencia no explicaría la conciencia en veinticinco años. En 2023 cobró la apuesta.
- Christopher Peterson — Coescribió un manual de casi ochocientas páginas sobre las virtudes humanas, y resumía todo lo que había aprendido en tres palabras: los demás importan.
- Claudio Naranjo — Psiquiatra chileno, discípulo de los fundadores de la terapia Gestalt, que convirtió el eneagrama en uno de los mapas de personalidad más populares del mundo. La ciencia nunca lo ha respaldado.
- Confucio — Pasó años recorriendo reinos en busca de un gobernante que quisiera escucharlo, y ninguno lo contrató. Hoy le cuelgan frases motivacionales que nunca dijo.
- Csikszentmihalyi — De niño vio cómo la guerra dejaba sin rumbo a los adultos que admiraba, y pasó la vida preguntándose qué hace que una vida valga la pena.
- Derrida — A los doce años lo expulsaron de su escuela en Argelia por ser judío. Terminó inventando la palabra deconstrucción, que hoy se usa para casi todo menos para lo que él quería decir.
- Descartes — Escribió la frase más famosa de la filosofía un hombre que se quedaba en la cama hasta media mañana. Murió, según la versión más aceptada, por tener que levantarse a las cinco.
- Diógenes — Vivía en una tinaja y, cuando Alejandro Magno le ofreció lo que quisiera, le pidió que se hiciera a un lado porque le tapaba el sol.
- Epicteto — Nació esclavo, cojeaba, nunca escribió una línea, y un emperador de Roma aprendió de sus apuntes.
- Epicuro — Su nombre se usa para hablar de banquetes y vino caro. Él comía pan y tomaba agua, y cuando quería darse un lujo pedía un poco de queso.
- Esther Perel — Es hija de dos sobrevivientes del Holocausto. Notó que en su comunidad había quienes no murieron y quienes volvieron a vivir, y pasó su carrera preguntándose qué mantiene vivo el deseo.
- Foucault — Explicó cómo las instituciones fabrican personas normales. Conoció el psiquiátrico como paciente antes que como investigador.
- Frankl — Escribió su libro más famoso en nueve días, y era la segunda vez que lo escribía: el primer manuscrito se lo quitaron al entrar a Auschwitz.
- Freud — Le cambió el vocabulario al mundo entero y buena parte de su teoría no resiste una prueba.
- Fromm — Lo acomodan en el estante de libros sobre el amor. Su libro sobre el amor es, en realidad, una crítica a la manera en que compramos.
- Gabor Maté — Nació en Budapest en 1944, bajo la ocupación nazi, y su madre lo entregó a una desconocida para salvarle la vida. Pasó su carrera diciendo que la pregunta no es por qué la adicción, sino por qué el dolor.
- Gadamer — Publicó su obra mayor a los sesenta años y vivió hasta los ciento dos, dando conferencias pasados los noventa.
- Girard — Era profesor de literatura y sin querer terminó explicando la publicidad, los linchamientos y la envidia entre hermanos con una sola idea.
- Goffman — Se metió un año entero a un hospital psiquiátrico haciéndose pasar por empleado del gimnasio, para ver qué le pasa a alguien cuando se le quita todo.
- Hans Jonas — Estudió con Heidegger, vio a su maestro unirse a los nazis y perdió a su madre en Auschwitz. Su ética para la era tecnológica sale de ahí.
- Hegel — Terminó su primer gran libro la noche en que Napoleón entró a su ciudad, y salió a verlo pasar a caballo.
- Heidegger — Escribió uno de los libros de filosofía más influyentes del siglo XX y se afilió al partido nazi. Las dos cosas son ciertas y ninguna borra a la otra.
- Heráclito — Le decían el Oscuro porque casi nadie entendía lo que escribía. De su libro solo quedan frases sueltas que otros citaron.
- Hobbes — Escribió el libro fundador del Estado moderno y logró que lo odiaran al mismo tiempo los monárquicos y los republicanos.
- Homero — No sabemos si existió, si fue una persona o varias, ni si sabía escribir. Sus poemas llevan casi tres mil años contándose.
- Honneth — Sostiene que casi todo conflicto que parece ser por dinero es en realidad por algo que no se puede repartir: el reconocimiento.
- Husserl — Le heredó su cátedra a su alumno estrella, Heidegger. Unos años después, los nazis le quitaron a Husserl la licencia para enseñar por su origen judío.
- John Stuart Mill — Su padre lo educó como un experimento: griego a los tres años, latín a los ocho. A los veinte tuvo una crisis nerviosa y lo sacó de ahí la poesía.
- Judith Butler — Su libro más conocido se volvió referencia política en medio mundo, y también ganó un concurso a la peor prosa académica del año.
- Jung — Fue el heredero de Freud hasta que dejó de serlo. Después pasó dieciséis años dibujando sus propias alucinaciones en un libro que escondió sesenta.
- Kant — Tenía una rutina tan exacta que, según la leyenda, sus vecinos ponían el reloj a la hora de su paseo. Y aun así le cambió el orden a toda la filosofía.
- Kavafis — Trabajó treinta años de funcionario en una oficina de riego en Alejandría y nunca publicó un libro en vida. Hoy es el poeta griego moderno más leído.
- Kierkegaard — Rompió su compromiso con la mujer que amaba para poder escribir sobre lo que significa comprometerse.
- Krishnamurti — Lo educaron desde niño para ser el nuevo maestro espiritual del mundo, y a los treinta y cuatro años disolvió la organización creada para seguirlo.
- Kundera — Escribió La insoportable levedad del ser y pasó sus últimos treinta y tantos años negándose a dar entrevistas.
- La Boétie — Escribió de muy joven el texto más incómodo que existe sobre la obediencia: el que manda solo manda porque alguien lo sostiene.
- Lacan — Daba sesiones de psicoanálisis que a veces duraban cinco minutos, y por eso la asociación internacional de psicoanalistas lo dejó fuera.
- Levinas — Pasó la guerra en un campo de prisioneros mientras casi toda su familia era asesinada. Su filosofía entera empieza por la cara de otra persona.
- Lewis Goldberg — Siguió una idea vieja: si un rasgo de personalidad importa, el idioma tiene palabras para él. De revisar esas palabras salieron los cinco grandes rasgos que hoy mide casi cualquier estudio serio de personalidad.
- Locke — Escribió que ningún hombre puede ser propiedad de otro mientras tenía acciones en una compañía de esclavos.
- Maquiavelo — Escribió el manual del poder sin escrúpulos poco después de que el poder lo encarceló y lo torturó.
- Marco Aurelio — Era el hombre más poderoso del mundo y llenaba un cuaderno de notas para convencerse de no enojarse con la gente.
- Marx — Escribió el libro sobre el dinero más influyente del siglo XIX mientras empeñaba su abrigo para pagar las cuentas.
- Maturana — Era un biólogo chileno que estudiaba cómo ven las ranas, y terminó escribiendo que nadie describe el mundo tal cual es: lo describe desde donde está parado.
- Max Weber — Escribió el libro que explica por qué te sientes culpable cuando descansas, y pasó años sin poder trabajar.
- Montaigne — Se encerró en una torre a escribir sobre sí mismo, y le salió el libro más honesto que hay sobre todos los demás.
- Nietzsche — Escribió toda su obra sobre la fuerza mientras vomitaba de dolor tres días por semana.
- Parfit — Comió el mismo desayuno durante décadas y fotografió solo dos ciudades en su vida, para no gastar tiempo en nada que no fuera pensar.
- Pascal — Inventó la calculadora mecánica a los diecinueve, para ahorrarle cuentas a su papá. Murió a los treinta y nueve.
- Platón — Es el autor más famoso de la filosofía y casi nunca habla en sus propios libros: le prestó la voz a un muerto.
- Proust — Se encerró en un cuarto forrado de corcho para escribir una novela de siete tomos, y la terminó a tiempo para morirse.
- Rafael Echeverría — Un sociólogo chileno salió al exilio después del golpe de 1973 y volvió con una idea que hoy repiten miles de coaches en América Latina: el lenguaje no describe la realidad, la crea.
- Rawls — Dos de sus hermanos murieron de enfermedades que él les contagió siendo niño. Dedicó su vida a pensar qué se le debe a quien tuvo mala suerte.
- Rilke — Le escribió a un joven desconocido las cartas con las que medio mundo se consuela, y a su propia hija casi no la vio crecer.
- San Agustín — Escribió la que muchos consideran la primera autobiografía, y en ella confesó, entre otras cosas, que de adolescente se robó unas peras que ni siquiera quería.
- Sartre — Rechazó el Nobel de Literatura por principio. Once años después pidió el dinero, y se lo negaron.
- Schopenhauer — Programó sus clases a la misma hora que las del filósofo más famoso de Alemania para robarle alumnos. Se quedó solo en el aula y renunció.
- Seligman — Se hizo famoso estudiando cómo se aprende a rendirse, y terminó fundando la psicología que estudia lo que sí funciona en las personas.
- Séneca — Escribió sobre despreciar el dinero mientras era uno de los hombres más ricos de Roma.
- Shalom Schwartz — Preguntó a decenas de miles de personas en decenas de países qué les importa, y encontró que casi todos elegimos entre los mismos diez valores. Lo que cambia es el orden.
- Simone de Beauvoir — Quedó en segundo lugar en el examen más difícil de Francia, detrás de Sartre, y durante décadas la presentaron como «la compañera de Sartre».
- Simone Weil — Era profesora en una de las mejores escuelas de Francia y pidió permiso para irse a trabajar de obrera a una fábrica, a ver si entendía.
- Sócrates — No escribió una sola línea. Todo lo que crees saber de él te llegó por sus alumnos, y no se ponen de acuerdo.
- Sun Tzu — El rey le pidió demostrar su método entrenando a sus concubinas. Cuando se rieron de sus órdenes por segunda vez, mandó ejecutar a las dos favoritas.
- Tomás de Aquino — Su familia lo secuestró durante un año para que no se hiciera fraile. Al final de su vida dijo que todo lo que había escrito le parecía paja.
- Tucídides — Era general de Atenas, perdió una ciudad clave por llegar tarde y lo desterraron veinte años. Usó el destierro para escribir la historia de la guerra que su patria iba a perder.
- Vygotsky — Murió de tuberculosis a los treinta y siete años, y en la Unión Soviética sus libros estuvieron prohibidos casi veinte más.
- William James — Fundó la psicología en Estados Unidos y dijo que nunca había asistido a una clase de psicología: la primera la dio él.
- Winnicott — Fue pediatra de miles de niños durante cuarenta años, e inventó una frase que les quitó un peso a millones de padres: la madre suficientemente buena.
- Wittgenstein — Heredó una de las fortunas más grandes de Europa, la regaló toda, y se fue de maestro de primaria a pueblos de Austria.