Immanuel Kant
Tenía una rutina tan exacta que, según la leyenda, sus vecinos ponían el reloj a la hora de su paseo. Y aun así le cambió el orden a toda la filosofía.
Tenía una rutina tan exacta que, según la leyenda, sus vecinos ponían el reloj a la hora de su paseo. Y aun así le cambió el orden a toda la filosofía.