Newsletter — Eso ya tenía nombre / Síntesis de la serie
El miércoles subí ocho artículos de un solo golpe y me quedé viendo el contador de visitas como se ve una olla que no hierve. Ocho textos sobre conductas que nadie sabe nombrar, y yo ahí, haciendo la primera de las ocho sin darme cuenta.
La idea
Hay conductas tuyas que no puedes ver. No porque seas poco honesto: porque no tienen nombre.
Lo que no tiene nombre no se puede señalar, y lo que no se puede señalar se repite. Sin la palabra, cada vez que te pasa parece un accidente distinto: hoy estabas cansado, ayer tenía razón el otro, el martes fue el tráfico.
Milan Kundera se pasó la vida en ese trabajo. No escribía para explicar ideas: metía nombres nuevos dentro de las novelas, y cada nombre volvía visible algo que la gente ya hacía todos los días sin poder decirlo.
Uno de esos nombres es litost. Palabra checa que él declaró intraducible: el tormento que produce ver de golpe tu propia miseria. No es tristeza, no es vergüenza, no es envidia.
Es la humillación convertida en ganas de dañar a quien te la enseñó. Y casi nunca es culpa de esa persona.
Alguien te contó algo bueno que le pasó. Alguien nadó mejor que tú. Alguien hizo bien y en público lo que tú haces a medias. Cuatro segundos después ya estabas buscando dónde pegarle, y encontraste algo preciso, porque para eso sí hay puntería.
El giro no está en que te enojaste. Está en el motivo: no explotaste porque te atacaron. Explotaste porque te vieron.
La cita
"La lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido." — Milan Kundera, El libro de la risa y el olvido (1979)
Lo dijo por la censura de su país, y funciona igual adentro de una casa. Solo que la memoria necesita algo de dónde agarrarse, y eso es la palabra. Sin nombre, lo que hiciste el jueves no se guarda: se olvida y vuelve el jueves siguiente.
En tu vida
Es la pelea que empezó con un comentario sobre el trabajo y terminó en otro tema.
Es la foto que usas para todo, la que se parece a como te ves por dentro, mientras las otras del mismo día no las soportas.
Es el favor que hiciste de verdad y que, en algún momento de las siguientes 48 horas, te encargaste de que se supiera.
Es "una copa no cuenta", "un día no cuenta", dicho con la seguridad de un proverbio.
Ninguna de esas cuatro cosas es un defecto de carácter. Son conductas con nombre, y el nombre ya existía antes de que tú las hicieras. Esta semana publiqué las ocho.
¿Cuál reconociste primero? Contéstame este correo con el número del episodio. Me interesa saber cuál de los ocho pega más fuerte, porque los ocho me pegaron a mí en distinto orden.
Esta semana en FiloBlogía
📖 Eso ya tenía nombre — Ocho palabras de Kundera para ocho conductas que hiciste esta semana: grafomanía, imagología, el bailarín, litost, kitsch, la edad lírica, einmal ist keinmal y nostalgia. Se leen en cualquier orden. https://eduardozacarias.com/series/eso-ya-tenia-nombre
Hasta la próxima semana. — Eduardo