The Sopranos: Freud en Nueva Jersey | Filo.Blogia

The Sopranos no trata de mafiosos, sino de nosotros. Tony Soprano encarna la lucha entre instinto, culpa y poder que Freud, Jung y Adler intentaron entender.

The Sopranos: Freud en Nueva Jersey Cuando Tony Soprano se sienta en el diván, toda América se analiza con él. No es exageración. En los años noventa, cuando la televisión aún buscaba héroes perfectos, The Sopranos irrumpió mostrando lo contrario: un mafioso deprimido que llora frente a su psiquiatra. Fue un acto revolucionario. La serie, creada por David Chase, no solo reinventó la televisión: introdujo el psicoanálisis en el horario estelar. Mientras otras producciones mostraban la violencia como espectáculo, The Sopranos la usó como síntoma. Cada golpe, cada traición, cada infidelidad era una huida del propio vacío. Tony Soprano es la encarnación del conflicto entre el instinto y la civilización. Freud lo explicó mejor que nadie: la cultura se construye sobre la represión de los impulsos. Cuanto más reprimimos, más enfermos nos volvemos. Tony quiere ser un buen padre, pero vive del crimen. Quiere amar a su esposa, pero traiciona a todas las mujeres. Quiere sentirse libre, pero vive encadenado a su propio poder. El diván como campo de batalla Las sesiones con la doctora Melfi son el centro moral de la serie. Allí Tony no mata, pero se desangra. Habla de su madre, una mujer manipuladora que lo devora con culpa. Freud habría sonreído: la madre como primer amor y primer enemigo. Cada vez que Tony la menciona, su respiración cambia, su cuerpo se tensa. El inconsciente habla, incluso cuando él no quiere. En una escena, Melfi le pregunta si se siente culpable por lo que hace. Tony responde: Guilt is for Catholic school girls. La frase es brillante porque resume su defensa: el hombre poderoso no debe sentir culpa. Pero el cuerpo no miente. Sus ataques de pánico son el síntoma físico de una mente dividida entre el deseo y la moral. Freud habría visto en Tony una lucha entre el ello (el impulso), el yo (la razón) y el superyó (la culpa). Cada temporada muestra una oscilación distinta: cuando el ello domina, Tony se vuelve violento y descontrolado. Cuando el superyó toma el…