Schopenhauer tenía razón: Jonas siempre iba a ser Adam | Filo.Blogia
Dark no es sobre viajes en el tiempo. Es sobre por qué nunca podrías haber elegido diferente. Schopenhauer, Nietzsche y el libre albedrío.
Schopenhauer tenía razón: Jonas siempre iba a ser Adam Jonas sostiene una carta. Está escrita en su letra. La firma dice su nombre. Las instrucciones son claras. Las sigue. No porque confíe en quien las escribió. Las sigue porque ya tomó esa decisión. Porque la tomará. Porque la tomó. Dark tiene ese problema desde el principio: los verbos no funcionan en tiempo correcto. Y eso no es un error de guion. Es la tesis. La pregunta equivocada Todo el mundo cree que Dark es una serie sobre viajes en el tiempo. Sobre nudos causales. Sobre si es posible cambiar el pasado. Esa es la pregunta equivocada. Dark no pregunta si puedes cambiar el futuro. Pregunta algo más incómodo: ¿qué significa elegir cuando quien toma esa decisión ya está determinado por quien eres? La respuesta dura tres temporadas y termina sin resolverse. Solo se sostiene. Schopenhauer: el hombre puede hacer lo que quiere Arthur Schopenhauer escribió algo en 1839 que parece diseñado para describir a Jonas Kahnwald: "Der Mensch kann tun was er will; aber er kann nicht wollen was er will." "El hombre puede hacer lo que quiere; pero no puede querer lo que quiere." Jonas quiere salvar a su padre. Ese querer — ese deseo específico, irracional, desesperado — es exactamente la fuerza que produce el apocalipsis. No a pesar de lo que hace. Por lo que hace. Schopenhauer llamó a esa fuerza ciega Wille — Voluntad. No la voluntad racional que delibera y elige desde la razón. La Voluntad de Schopenhauer es anterior a la razón. Es lo que mueve al organismo antes de que el cerebro tenga tiempo de opinar. Queremos antes de pensar. Actuamos antes de decidir. La decisión consciente llega después — como narración, no como causa. Dark lo muestra con una precisión casi cruel: Jonas no puede no intentar salvar a su padre. Eso no es cobardía. No es ignorancia. Es que ese querer es su naturaleza. Y la naturaleza no se elige. La implicación incómoda: tampoco la tuya. Nietzsche: el eterno retorno como mecánica Nietzsche propuso el eter…