Los pollitos de colores | Filo.Blogia
Una mirada psicológica y filosófica sobre las personas que llegan, brillan y se van. Cómo entender su función sin resentimiento ni apego.
Los pollitos de colores Hay imágenes que se instalan en la memoria colectiva sin pedir permiso. No son grandes símbolos culturales ni escenas épicas. Son escenas pequeñas, casi insignificantes, que se repiten tanto que terminan normalizándose. Durante años, en muchos mercados y ferias de México, los pollitos de colores fueron una de ellas. Pequeños, frágiles, pintados de tonos imposibles, acomodados en cajas de cartón. Llamaban la atención, despertaban ternura, se compraban sin pensar demasiado. De niño nadie pregunta cuánto viven. De adulto entiendes que esa omisión decía más de nosotros que de ellos. El color no era natural. El proceso tampoco. El tinte afectaba su salud, el estrés los debilitaba, el entorno terminaba de hacer su parte. No estaban diseñados para durar. Estaban diseñados para ser atractivos durante un instante. Este texto no es una crítica moral. No busca señalar culpables. Tampoco es un texto sobre animales. Es una metáfora incómoda sobre las personas y los vínculos. Con el tiempo empiezas a notar que la vida está llena de versiones humanas de esos pollitos de colores. Personas que llegan a tu historia con brillo inmediato. Que aparecen en momentos específicos, cuando tú también estás cambiando. Gente que no conoces desde la estabilidad, sino desde el movimiento. Desde la transición. Desde la búsqueda. Algunas llegan cuando cambias de trabajo. Otras cuando atraviesas una crisis. Otras cuando empiezas algo nuevo y todavía no sabes bien quién eres en esa etapa. No todas son malas personas. Ese es un punto importante. Muchas son sinceras. Muchas incluso bien intencionadas. El problema no es su presencia, sino la expectativa que ponemos sobre ellas. Psicológicamente tendemos a proyectar. Vemos en el otro lo que necesitamos en ese momento. Completamos los huecos con ilusión. Confundimos afinidad temporal con compatibilidad profunda. Nos aferramos a quien llega justo cuando algo se mueve dentro de nosotros. En psicología se habla de vínculos situacional…